Embotados

Creo que poca gente me llama por mi nombre completo. Incluso hace unas semanas alguien me preguntó: ¿y para qué te pusieron un nombre si después cualquiera te lo cambia? La pregunta me hizo pensar en todos los apodos – unos más cariñosos, otros más “simpáticos” – que me atribuyen amigos y familiares. Y no … Continue reading